Para los antiguos mexicanos vida y muerte forman parte de un ciclo; tenían complejos mitos y rituales

Para los antiguos mexicanos vida y muerte forman parte de un ciclo; tenían complejos mitos y rituales

El historiador Raymundo Martínez García, de El Colegio Mexiquense, ofreció la conferencia «El camino de los muertos en el México antiguo», para cerrar el Mes de la Ciencia, a invitación del Comecyt.


Para los pueblos antiguos del centro y el sur de lo que hoy es México solo se es ser humano en la tierra, pues con la muerte se da una disgregación y un viaje por nueve niveles llenos de riesgos, al final de los cuales el alma llega limpia de recuerdos y queda lista para ser usada por un recién nacido.


comunicado060b 2023       Un resumen puntual y erudito de los mitos, ritos y creencias en el México antiguo fue hecha por el historiador Raymundo Martínez García, profesor-investigador de El Colegio Mexiquense, en la conferencia que ofreció para concluir el mes de la ciencia, «El camino de los muertos en el México antiguo», a invitación del Consejo Mexiquense de Ciencia y Tecnología.


       A partir de códices prehispánicos y coloniales, las evidencias de restos arqueológicos y la cerámica, y diversas fuentes, se refirió en concreto a Mesoamérica, con énfasis en los pueblos nahua y otomiano, y dijo que aquellas sociedades que nos antecedieron también tuvieron una manera de enfrentar y entender la muerte, con creencias y prácticas.


       Las sociedad mesoamericanas tenían visiones muy parecidas como resultado de los intercambios que se dieron con el comercio, en las esferas cultural, social y política, y de ello hay evidencias lo mismo en el Occidente, con las tumbas de tiro en las que hay ofrendas, objetos de cerámica, conchas y efigies de los perros; en Palenque, con la tumba del señor de la ciudad; los mixtecos dejaron la conocida hoy como tumba 7, descubierta por Alfonso Caso, y permanecen los pequeños templos frente al mar en el Golfo de México.


       El investigador se detuvo en la exposición del origen del mundo y el nacimiento de la muerte, cuando solo existían las aguas primordiales en las cuales flotaba una especie de Cipactli (cocodrilo), al que los dioses dividieron en dos, a fin de que la parte inferior fuese la tierra, con sus cuevas, planicies, valles y montañas, todo ello de carácter femenino, y la otra fuese el cielo, de características masculinas, solares y luminosas.


       Martínez García detalló la estructura vertical del cosmos y los nueve niveles inferiores que conducen al Mictlan, a la vez que se refirió en concreto a ejemplos de Teotihuacan, donde creían que del sacrificio de los dioses nacieron el Sol y la Luna, luego le dieron movimiento al astro y con ello nació el tiempo calendárico, del desgaste y el envejecimiento, el ciclo de la vida y la muerte.


       Una idea en la que se explayó fue que al alimentarnos de cosas muertas (plantas o animales), los nahuas creían que, como los dioses originarios, los seres humanos debemos pagar a la madre tierra esa deuda, y lo hacemos a la muerte.


comunicado060b 2023        Para los nahuas el dios patrono de la humanidad era Quetzalcóatl, quien descendió al inframundo, y luego de un viaje accidentado de regreso, tiró los huesos que obtuvo del Mictlan, el mundo de los muertos, y por ello la composición del ser humano es diversa.


       Hechos de materia física, pesada, tangible, y de otra anímica, intangible, sutil, difícil de detectar, en los seres humanos destacan las entidades anímicas ubicadas en la cabeza, el hígado y el corazón, la más importante de las cuales es la última.


       Los antiguos mexicanos tomaban en cuenta además el sexo, la edad y la enfermedad para distinguir las peculiaridades de cada ser humano, consideraban que los niños recién nacidos vienen del inframundo y son joyas, creían que todo en el mundo está animado y poseían una visión integradora y holística de la vida.


       El coordinador de Investigación de El Colegio Mexiquense detalló los dos momentos del año que consideraban los nahuas, el del verdor (la época de lluvias), que de manera congruente con las otras creencias era el tiempo de la muerte, y el Tonalco o tiempo de la sequedad y el calor, que era el de la vida.


       Habló del cultivo del maíz y de algunos de los rituales que se hacían para la siembra y la cosecha, con la idea central de que la semilla tiene vida, idea que se corresponde con que el ser humano tiene su origen en una semilla-corazón que viene del inframundo.


       Para contrastar con los ritos cristianos, también se refirió a los entierros y a la manera de disponer a los muertos, a los que se les acompañaba a veces de un perro, cuya alma iba con la del muerto, y concluyó con la creencia antigua de que cada ser humano es único y el alma se va limpiando conforme pasa los nueve niveles, llega sin memoria histórica y entonces puede ser utilizada para otro ser humano, en un nuevo ciclo de vida.


       Guerreros y mujeres que morían en el parto iban a acompañar al sol, quienes morían de otras maneras no hacían el viaje por las nueve estaciones, y en el Libro de los Cantares, del cual leyó un poema, se afirma que estamos huérfanos en la tierra.

 

Comunicado de prensa 060/2023

Santa Cruz de los Patos, Zinacantepec, Estado de México, 2 de noviembre de 2023.

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