Comunicado de prensa 003/2010

LA LAICIDAD GARANTIZA LA CONVIVENCIA SOCIAL

A partir de sus principios los Estados buscan garantizar la diversidad y los derechos de las personas, considera el investigador Daniel Gutiérrez Martínez.

Zinacantepec, Estado de México, 12 de febrero de 2010.

La autonomía de lo civil frente a lo religioso, la libertad de conciencia y la no discriminación directa o indirecta hacia cualquier persona son los tres principios fundamentales de la laicidad que han sido adoptados por la mayoría de la repúblicas para garantizar la convivencia de sus ciudadanos, explicó el investigador de El Colegio Mexiquense, A. C., Daniel Gutiérrez Martínez.

Dijo que la laicidad, si bien fue un neologismo surgido en la segunda mitad del siglo XIX en Francia, ha sido de la mayor importancia para las repúblicas latinoamericanas que desde hace 200 años encontraron en sus principios una forma de gobierno y una garantía para establecer su propio proyecto de nación.

En el caso de México, desde la Independencia se comenzó a plantear el establecimiento de un Estado laico que separara los asuntos civiles y religiosos y favoreciera la libertad de expresión, la igualdad y la no discriminación, puesto que la intervención de cualquier creencia, filosofía o religión en los asuntos políticos y de Estado generó conflictos muy violentos y que tendían a destruir a la sociedad en general.

Los principios de la laicidad, agregó, conllevan a la libertad de conciencia y de credo, así como a todas las demás libertades civiles que se han venido construyendo a lo largo de dos siglos, de tal modo que el individuo pueda, por su libre albedrío, decidir sobre su persona siempre y cuando no atente contra la libertad de conciencia de los demás.

El también coordinador de Investigación de El Colegio Mexiquense, A. C., refirió que si bien en las constituciones de algunos países no se adscribe específicamente la laicidad, está se encuentra implícita en sus intenciones de gobierno. Ejemplo de ello son las naciones anglosajonas que mantienen un Estado secular que pugna por la libertad de conciencia, por la separación de los asuntos civiles y religiosos y que, en una sociedad diversa, pretenden la igualdad de sus ciudadanos.

Destacó que México es uno de los países que más avances ha tenido en torno a los principios de la laicidad, incluso más que Francia, España y Portugal, pues se han promulgado leyes que favorecen la igualdad de las personas, la diversidad y la convivencia social. A lo largo del siglo XX, el Estado mexicano se preocupó mucho por la igualdad en términos de educación y de toma de decisiones políticas, al dotar a hombres y mujeres del derecho al voto en las mismas condiciones.

Aunque también tendió a desdeñar cuestiones referentes a los usos, costumbres y conceptos de vida propios de grupos minoritarios como los pueblos indígenas, actualmente se han tenido importantes avances en el reconocimiento a esta diversidad social, y ahora el Estado afronta el desafio de entender que la laicidad dista mucho de ser un concepto definitivo y fijo, pues debe actualizarse a la par de las coyunturas que viven las sociedades que con el tiempo se tornan más complejas y diversas.

Ante todo, se debe tener presente que el establecimiento de un estado laico no consiste en la imposición de las creencias religiosas de ciertos grupos en las políticas públicas tomadas por el Estado en el ámbito público, sino en el respeto en términos políticos y constitucionales, de la diversidad social para asegurar la adecuada convivencia de todos.