Comunicado de prensa 038/2003

Gradualmente, pero de manera firme, crece el ahorro de los pobres en los bancos comunitarios

Tienen mayor impacto que las instituciones microfinancieras, afirma investigadora

Zinacantepec, Estado de México, 2 de julio de 2003.

Los pobres sí ahorran, tanto en especie como en las instituciones comunitarias que están empezando a surgir en diversas partes del país, con lo cual se desmiente la idea generalizada que niega su ahorro porque éste no es captado por el sistema financiero, debido a la forma en que trabaja y a la falta de instrumentos de captación; en todo caso, lo que no hay es ahorro financiero de los pobres.

A partir de su experiencia en la investigación del ahorro familiar no bancario, Carola Conde Bonfil, investigadora de El Colegio Mexiquense, A. C., explicó que la movilización del ahorro de los pobres a través de organizaciones de la sociedad civil está permitiendo la creación de empleos, tanto a través de microempresas como del autoempleo, y aunque es un esfuerzo incipiente, va en aumento.

La economista acaba de proponer al comité editorial de la institución un nuevo libro, dedicado al análisis de lo sucedido en Francia después de la Segunda Guerra Mundial, cuando ese país logró su reconstrucción en buena medida con el ahorro de la propia gente, y ofreció algunos de los resultados de sus investigaciones, una parte de ellos integrada en dos de sus libros, ¿Depósitos o puerquitos? / Las decisiones de ahorro en México y ¿Pueden ahorrar los pobres? / ONG y proyectos gubernamentales en México, coeditados por El Colegio Mexiquense, A. C., y La Colmena Milenaria, obras muy demandadas que se han convertido en una referencia obligada en el mundo académico y entre organizaciones de la sociedad civil.

Los microcréditos permiten que quienes los reciben tengan una actividad, al menos de autoempleo, o bien que le den empleo a otras personas, y por lo tanto un ingreso; se puede decir que el ahorro pequeñito de unas cuantas personas, al momento que se junta, se hace más y, a través de la intermediación, puede tener un efecto importante, afirmó.

Para la estudiosa, el problema principal está en que las instituciones del sistema bancario no toman en cuenta las características peculiares de las poblaciones pobres, tanto las económicas y culturales, como las sociales y hasta geográficas; ante la lejanía de muchas comunidades de los lugares en que están las sucursales bancarias, la idea tradicional de los bancos no funciona, y por ello resultan tan útiles los bancos comunitarios, los cuales, además, tienen otra característica interesante en el hecho de que van a las personas, detalló.

La doctora Conde Bonfil ha propuesto distinguir a las organizaciones de la sociedad civil microfinancieras (OSCM) de las instituciones microfinancieras (IMF), pues las primeras se forman desde la base de la sociedad y las segundas son creadas por dependencias públicas, y si bien cumplen un papel importante no alcanzan los efectos de aquéllas.

A veces, las investigaciones no hacen esta distinción y se habla nada más de instituciones microfinancieras, pero hay elementos muy interesantes para diferenciarlas, como su población objetivo, el método con que trabajan y, sobre todo, las consecuencias, como el empoderamiento y el capital social, que sólo se dan en las OSCM, puntualizó.

Las organizaciones más eficientes en el sentido microfinanciero, pero sobre todo con un mayor impacto, son las OSCM, que tienden a ser pequeñas y muchas veces comunitarias; algunas de ellas han logrado excelentes resultados, incluso espectaculares, pero en su comunidad o en veinte localidades del país, reconoció.

La investigadora ejemplificó con la Unión Regional de Apoyo Campesino de Tequisquiapan, Querétaro, la cual trabaja en alrededor de 39 localidades de ese municipio, sin incluir a la cabecera, porque está definida como proyecto rural; se trata de una organización que pide un ahorro mínimo fijo semanal de dos pesos a cada niño que es socio y de cinco pesos a cada adulto, y actualmente tiene un fondo de ocho millones de pesos, que sirve para financiar proyectos productivos y la construcción, ampliación y remodelación de vivienda, con un crédito muy interesante porque es en especie.

Conde Bonfil admitió que esos esfuerzos no están abarcando ni siquiera a un municipio y en el país hay más de dos mil 400 municipios, de ahí la necesidad de estar conscientes de que se trata de un proceso hasta cierto punto lento, pero que en conjunto puede significar mucho.