Comunicado de prensa 031/2004

La economía de EU, Irak y la relación con México, temas en que debe reflexionar Bush; si no, "habrá más de lo mismo"

Hay riesgos de más aventuras militares y de una crisis mundial por la debilidad del dólar, dicen especialistas

Zinacantepec, Estado de México, 4 de noviembre de 2004.

El triunfo del presidente George W. Bush tiene como retos inmediatos el déficit presupuestal del gobierno norteamericano, cercano a 5%, y el debilitamiento del dólar, los cuales pueden ocasionar una crisis mundial; en tanto que el belicismo y la aventura en Irak implican el riesgo de nuevos conflictos con los países incluidos en la "lista del mal".

El resultado de la elección presidencial más competida de que se tenga memoria por la presidencia de la primera potencia mundial da pauta para mantener preocupaciones por la actuación futura del presidente Bush, pero también abre la puerta a un "cierto optimismo" si el mandatario norteamericano reflexiona en las enseñanzas que le pueden dejar los primeros cuatro años de gobierno.

Así lo señalaron los internacionalistas Eduardo Morales Pérez y Omar Martínez Legorreta, investigadores de El Colegio Mexiquense, A. C., al analizar por separado las implicaciones de los resultados electorales que dan el triunfo al presidente Bush sobre el senador John Kerry.

Por una parte, Morales Pérez, coordinador del Programa Interdisciplinario de Estudios sobre Europa, consideró que Bush deberá hacer ajustes y ofertas a los gobiernos de la Unión Europea, Canadá, Rusia, Japón y República Popular China, sobre el conflicto en Irak, pues resulta improbable que pueda mantener la línea que ha seguido. Las medidas posibles serían una ofensiva de paz y buscar un acuerdo negociado al conflicto, afirmó.

El especialista enfatizó en la importancia del desequilibrio de las finanzas gubernamentales de Estados Unidos por el riesgo de una crisis internacional, debido al deterioro creciente de la situación y a que un debilitamiento excesivo del dólar frente al resto de las monedas puede darle pauta a Bush para impulsar "medidas draconianas" que afecten a todo el mundo.

Asimismo, es de esperarse que a partir de enero, cuando inicie su segundo periodo como presidente, haga ajustes a su política internacional con acercamientos a los países que le han significado dificultades en su primera administración, como Francia y Alemania, así como la República Popular China. Aquí es dable que haya algunas sorpresas. Pero si su oferta no es interesante para esas naciones "tendremos la repetición de los últimos cuatro años", previno.

El investigador Omar Martínez Legorreta, coordinador del Programa Interdisciplinario de Estudios sobre Asia Pacífico, señalo que es de esperarse que el primer periodo al frente del gobierno de EU le haya dejado al presidente Bush una serie de puntos a observar y meditar, "sobre todo él que dice tener un espíritu religioso", frente a lo que ha sido su actuación y la de su gobierno con los otros países, la invasión a Irak, y, más que nada, "lo que más nos importa a nosotros", en relación con México, "su vecino más inmediato al sur, del que pareciera tener únicamente la visión de fuente de problemas, más que de oportunidades de colaboración".

Quien se desempeñó como embajador de México en la República Popular China y Yugoslavia, consideró que "desde luego, el presidente Bush debe terminar la aventura en Irak, que le ha costado tanto en términos no sólo de comprometer más soldados de sus fuerzas armadas, sino en su relación con los países europeos, sobre todo con sus antiguos aliados de la OTAN, vista la disminución de la colaboración de éstos en fuerzas armadas y efectivos militares para el ejército norteamericano estacionado en Irak".

Dijo que también deberá "remendar" su relación con Japón, que está colaborando en esta aventura bélica de EU de forma más amplia a la anterior Guerra del Golfo, en 1990, pues políticamente le está costando al primer ministro japonés muchos problemas internos, así como también en lo económico.

Martínez Legorreta señaló como otros temas que deberán estar en la agenda del presidente Bush al multilateralismo, el Tratado de Kioto sobre emisiones contaminantes y en general el medio ambiente, la participación de EU en la Corte Penal Internacional; la rehabilitación y apoyo a la ONU, y otros más en que "su unilateralismo le ha causado muchos problemas".

En el caso de México, el investigador expresó un optimismo moderado, y sobre el resto de los países habló de la necesidad de un replanteamiento de la política norteamericana, porque, de otra manera, previno, "debemos temer otra serie de aventuras militares en las naciones que han sido ya señaladas en el pasado como elementos indeseables e incluidas en la 'lista del mal'" del presidente Bush.