Comunicado de prensa 019/2006

Demandan investigadores el rescate de archivos y fondos históricos de la empresa privada y de la vida cotidiana de los mexicanos

*Brillantes participaciones de los historiadores Carlos Marichal y Pilar Gonzalbo en el coloquio internacional XX años de Ciencias Sociales

Zinacantepec, Estado de México, 21 de septiembre de 2006.

En nuestros días, la historia ofrece interpretaciones más claras acerca de la vida de grupos, sociedades y organizaciones, lo que hace impostergable fortalecer el rescate y la conservación de fuentes históricas como los archivos, fondos religiosos, registros parroquiales, archivos particulares y de empresa, coincidieron los doctores Pilar Gonzalbo y Carlos Marichal, investigadores de El Colegio de México.

En su conferencia "Avances y perspectivas de la historia económica de México: una mirada a comienzos del siglo XXI", en la tercera jornada del Coloquio internacional "XX Años de Ciencias Sociales", organizado por El Colegio Mexiquense, A. C., el doctor Carlos Marichal señaló que el desarrollo de la Historia ha conducido a esta disciplina a un proceso de especialización que demanda, a su vez, metodologías más precisas, rigurosas y diferenciadas, pero que también exige localizar y organizar archivos y fuentes tradicionalmente poco o escasamente consultadas.

En el caso de la historia económica, área en la que el destacado investigador es un pionero contemporáneo, las bases fueron sentadas por personajes como Lucas Alamán, Matías Romero, Luis Chávez Orozco, Daniel Cosío Villegas, Fernando Rosenzweig, Enrique Semo, Enrique Florescano y Jean Bazant, comentó.

La reciente especialización del campo ha generado subcampos distintos en los cuales se requiere ahondar; tal el es caso de la historia minera y la historia de la agricultura, por mencionar sólo dos, añadió.

El doctor Marichal enfatizó que la historia de las empresas mexicanas se inició con el papel que cumplieron las haciendas y las plantaciones, particularmente en la época colonial, y hacia la segunda mitad del siglo XIX, se complementó con la historia de los ferrocarriles; las empresas mineras, principalmente las de cobre, plomo y plata; las textiles y las petroleras.

Esa historia continuó en el periodo posrevolucionario con empresas públicas, como Ferrocarriles Nacionales Mexicanos, y décadas más tarde se registró el fenómeno del auge y ocaso de ese tipo de empresas. Para detallar el proceso, el investigador explicó que las cifras en los años treinta y cuarenta señalan que México contaba entonces con 36 empresas paraestatales; pero entre 1970 y 1982 ese número alcanzó las mil 155 empresas; de las cuales, en 1986 había sólo 737, en 1990 nada más 280 y en 1993 únicamente 213. Los años posteriores han sido los de la conformación de organismos descentralizados y fideicomisos, detalló el doctor Marichal.

Todo lo anterior señala la necesidad de rescatar los archivos de las empresas, que deben ser considerados como un patrimonio de gran valía por el gran capital histórico que significan, y que, desafortunadamente, está subexplotado; e igualmente importante es el rescate de los sitios en los que se encuentra tal capital historiográfico, añadió, y ejemplificó positivamente con el Museo del Acero en el estado de Nuevo León.

Por su parte, la reconocida historiadora Pilar Gonzalbo Aizpuru ofreció la conferencia "Educación y vida cotidiana en la historia de México Colonial", en el curso de la cual afirmó que existe una riqueza significativa pero poco aprovechada de las fuentes históricas que documentan, a partir de experiencias particulares, situaciones de la vida cotidiana. Mediante el diseño de metodologías y el uso de la tecnología, la sociedad puede acceder a formas y modos de pensamiento y prácticas socioeducativas de otras épocas que permiten una mejor comprensión del pasado.

El binomio educación y vida cotidiana implica, desde la perspectiva histórica, hacer referencia a la historia cultural como una parte de la trayectoria social caracterizada por los movimientos sociales, la concepción y percepción de los valores, las costumbres, las tradiciones, las actitudes, la religión y los comportamientos, aseguró la distinguida investigadora, quien dirige la serie "Historia de la vida cotidiana en México", de la cual han aparecido varios libros colectivos, coordinados por reconocidos investigadores, bajo el sello del Fondo de Cultura Económica y El Colegio de México.

La doctora Gonzalbo agregó que, considerada en la base de la vida cotidiana, la educación está articulada a valores, principios, concepciones, representaciones y prácticas familiares y comunitarias. Por ello, la educación informal que se desprende tanto de la convivencia familiar como del contacto con el ambiente y con la comunidad, cobra cada vez mayor importancia para el estudio de la educación formal, asentó.