Comunicado de prensa 002/2007

Pese a la falta de protagonismo de México en materia de cooperación, el EM cuenta con perspectivas de convertirse en modelo de la misma

Zinacantepec, Estado de México, 19 de Febrero de 2007.

Dados los resultados poco exitosos de los tratados de cooperación entre México y la Unión Europea, el país requiere asumir una actitud protagónica de cooperación, no solo recibir apoyos, sino darlos, abandonando el uso interesado de problemáticas como la pobreza y el endeudamiento para incorporarse al modelo pragmático de cooperación vigente.

El ingreso de México a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en el periodo del ex presidente Carlos Salinas, generó interés por parte de los países europeos para cooperar conjuntamente, sin embargo, a pesar de ser la décimo segunda economía del mundo, nos consideramos como país sujeto de cooperación, mas no como protagonistas de ella, así lo señaló el embajador Jorge Alberto Lozoya, vicerrector de Desarrollo Institucional de la Universidad de las Américas en Puebla, en la conferencia "Cooperación Internacional para el Desarrollo", que a invitación del Programa Interdisciplinario de Estudios sobre Asia Pacífico, ofreció en El Colegio Mexiquense, A. C.

Tras haber colaborado en las negociaciones para el ingreso de México a la OCDE y fungir como jefe de las negociaciones del capítulo de cooperación en el Tratado de Libre Comercio con la UE, el embajador Lozoya consideró que el peligro de este protagonismo y las razones por las cuales los resultados no son plenamente satisfactorios se debe a que nuestro país no quiso entender que a diferencia de Brasil, cooperación ya no es únicamente recepción, sino dar cooperación y, desafortunadamente, a los mexicanos nos choca dar, subrayó.

Esto quiere decir que no estamos dando la cooperación que corresponde al nivel de desarrollo del país, la cual no se refiere exclusivamente al dinero; la UE firmó con nosotros el tratado porque íbamos a ser donantes de cooperación en América Latina y/o en cualquier otro país que, bien pudiera ser del África, Sudamérica, del Caribe y/o Centroamérica.

Sin embargo, México se presenta como país pobre cuando le conviene, pero ante la vista de otros países como Noruega, Japón y Suecia quienes a través del seguimiento de nuestro Producto Interno Bruto, la distribución de la riqueza nacional, así como el monto de nuestra deuda y de nuestros depósitos bancarios en los Estados Unidos, les sugiere que pobres no somos pero, en cambio, tenemos una pésima distribución del ingreso, junto con Brasil.

El modo de operación del modelo de cooperación de la Cuenca del Pacífico, desde Singapur, consiste en su enorme pragmatismo puesto que en la Cuenca del Pacífico todo se desarrolla sobre la marcha sin teoría ni ideología; impera la actitud eficientista entre los países de la cuenca asiática, norteamericana y australiana; el idioma designado para la cooperación transpacífica es el inglés; se cuenta con un staff de trabajo cuyo promedio de edad es de entre los 30 y 32 años; y la relación entre Estado y corporación es extraordinaria.

El ex embajador de México en Israel sostuvo que a nivel internacional el boom de la cooperación se localiza en la búsqueda de opciones para la convivencia en el preámbulo del término de la Guerra Fría y de la superación de las ideológicas como centro del conflicto internacional. Posteriormente, añadió, a fines de los ochenta y principios de los noventa, el término cooperación entra en el lexicón diplomático a través de la Organización de Naciones Unidas y de la propia Unión Europea, bloque que, de manera puntual y específica, encuentra en el concepto de cooperación un mecanismo sistémico de acercamiento de las políticas exteriores europeas con el resto del mundo.

El también ex titular del Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine) apuntó que actualmente todo es materia de cooperación dado el trasfondo de un interés y un proyecto político; en este sentido la Unión Europea y Japón han avanzado en la conceptualización de la cooperación la cual se concibe como la transferencia de recursos, conocimientos, bienes materiales e inmateriales, entre naciones o entre entidades públicas, a un precio menor al del mercado; es todo aquello que se hace apoyándose en el mercado laboral, científico, tecnológico, de productos y servicios, pero a un precio menor o, incluso, de manera gratuita.

Pese a que los Estados Unidos ven al mecanismo con escepticismo, dado su rehúso a definir cooperación como ayuda, su postura es más bien de operación, que de cooperación empero, este país coopera con Rusia a través de considerables transferencias de conocimiento y recursos pero bajo una denominación diferente.

En este contexto, el Estado de México puede integrarse al modelo de cooperación toda vez que reúne elementos fundamentales como el desarrollo, infraestructura, parámetros de calidad y los mecanismos abiertos de cooperación con los que ya cuenta, finalizó.