Comunicado de prensa 017/2007

Se presentó la reproducción facsimilar de El Mapa de Sigüenza

Durante mucho tiempo el documento fue considerado más como un objeto de colección que como un documento de valor histórico.

México, Distrito Federal, 10 de julio de 2007.

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Xavier Noguez, Ascención Hernández de León Portilla, María Castañeda de la Paz y Federico Navarrete Linares, en la presentación de la Pintura de la peregrinación de los culhuaque-mexitin.

Su interés en el estudio de los códices mesoamericanos llevó a la doctora María Castañeda de la Paz, investigadora del Instituto de Investigaciones Antropológicas, de la UNAM, a realizar un análisis del documento pictográfico cuyo formato facsimilar fue presentado en el Centro Cultural de España de la Ciudad de México, bajo el título de Pintura de la peregrinación de los culhuaque-mexitin (El Mapa de Sigüenza), coedición de El Colegio Mexiquense, A. C., y el Instituto Nacional de Antropología e Historia.

El códice conocido como Mapa de Sigüenza es un documento elaborado en el siglo XVI que recoge, a través de un relato colorido, la historia de la peregrinación del pueblo mexica, desde su salida de Aztlán, hasta su llegada al valle de México y la fundación de las ciudades de México Tenochtitlan y México Tlatelolco. La pictografía, cuya procedencia se estima es Texcoco, específicamente de la casa de los Alva Ixtlilxóchitl, debe su nombre al historiador Carlos de Sigüenza y Góngora, quien en su tiempo reunió una gran colección de documentos del México antiguo.

Se trata de un documento que pasó por diversas manos hasta que fue rescatado en 1904 y, actualmente, se encuentra en resguardo del Fondo de Documentos Pictográficos, de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia, en la ciudad de México.

En su intervención Castañeda de la Paz, autora del volumen, señaló que la historia de la peregrinación azteca-mexica no es homogénea, sino resultado de la mezcla de las tradiciones y crónicas indígenas en el siglo XVI, situación que posibilitó caer en errores al interpretar la historia, por ello, subrayó, se trata de un relato complejo que a través de distintas fuentes transmite información diferente con un cierto propósito.

Por su parte, la doctora Ascensión Hernández de León Portilla, investigadora del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM, señaló en su comentario, que el Mapa de Sigüenza, constituye un claro ejemplo de un documento que intenta salvar la memoria de un hecho del periodo posclásico a través del relato sobre la peregrinación y la llegada al Valle de México de un pueblo cuya grandeza alcanzó su máximo desarrollo en la conformación del imperio Azteca.

Este códice forma parte de un corpus testimonial de documentos tempranos que, durante el siglo XVI, registró el pasado de los pueblos nahuas desde un marco más amplio relacionado con muchos otros grupos mesoamericanos. Esta serie de documentos fue elaborada en varias lenguas en la década de 1530, y junto con grandes crónicas de los siglos XVI y XVII constituye un manantial inagotable para reconstruir la historia de Mesoamérica.

En su participación, Julieta Gil Elourdy, directora de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia del INAH, dijo que el original de este documento está resguardado en el Fondo de Documentos Pictográficos de este recinto el cual, a la fecha, alberga más de 400 documentos que representan una gran fuente de riqueza para la memoria de la humanidad. Y agregó que gracias a los adelantos tecnológicos se ha digitalizado todo el acervo resguardado en la biblioteca, perdiendo así poner en manos de los investigadores material sumamente valioso pues, la mejor forma de conservar estos documentos es investigarlos y difundirlos a fin de conocerlos y socializar el conocimiento que de ellos deriva a través del arduo trabajo de investigación, abundó.

En su momento, Xavier Noguez Ramírez, investigador de El Colegio Mexiquense, A. C., mencionó que el Mapa de Sigüenza se caracteriza por contar una sola historia en una versión particular, en la cual se incluyen acontecimientos tratados con mayor énfasis como la derrota de Chapultepec y algunas omisiones de personajes y sucesos que sí aparecen en otros relatos históricos escritos sobre el mismo tema.

La utilidad de este documento se deriva de la posibilidad de aprender, estar de acuerdo, corregir o agregar algo a la vista de una reproducción del original; "...los que conocemos este tipo de fuentes estamos concientes de que siempre se puede decir algo más, y que las futuras generaciones al disponer de nuevos recursos técnicos y del corpus documental, que ahora estamos construyendo, dispondrán de más información y podrán resolver problemas que nosotros sólo dejamos planteados", apuntó.

Federico Navarrete Linares, investigador del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, señaló que el contenido del libro muestra una interpretación cuidadosa y rigurosa de las fuentes históricas indígenas y, también, una lectura atenta a los significados simbólicos y sobrenaturales que acompañaban a los relatos de ahí que, su comparación histórica, pictográfica o escrita con el riquísimo corpus de las fuentes indígenas permite reconstruir la manera en que los autores de estos complejos documentos construyeron sus relatos sobre el pasado.

En su intervención, el doctor Edgar Alfonso Hernández Muñoz, presidente de El Colegio Mexiquense, A. C., comentó que esta coedición se suma al cuerpo de obras facsimilares, publicado por la institución a su cargo, tal es el caso los códices del grupo Techialoyan, los cuales pueden ser utilizados para una construcción más sólida de la historia antigua y colonial del centro de México.