Comunicado de prensa 040/2008

EL LIBRE COMERCIO, RESULTADO DE LA INTEGRACIÓN SILENCIOSA ENTRE ESTADOS UNIDOS Y MÉXICO

El investigador de El Colegio Mexiquense, Paolo Riguzzi, participó en el Diplomado "La inserción de México en la globalización".

Toluca, Estado de México, 18 de septiembre de 2008.

comunicado2040-2008El cierre del mercado nacional, el modelo de sustitución de importaciones y la petrolización de la economía fueron tres factores que caracterizaron a la política económica mexicana en buena parte del siglo XX, y entre sus efectos negativos llevaron al país a retrasarse con respeto a la integración económica regional que se dio a nivel mundial, y que, bajo la dirección de Estados Unidos concluyó en la conformación del General Agreement on Tariffs and Trade (Acuerdo General sobre Comercio y Aranceles), mejor conocido como GATT.

El doctor Paolo Riguzzi, profesor-investigador de El Colegio Mexiquense, A. C., participó en el diplomado "La Inserción de México en la Globalización", y destacó que antes de la formalización del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica, se dieron varios intentos para estrechar relaciones económicas con Estados Unidos, mismos que no se consolidaron por factores como las actitudes nacionalistas de algunos sectores que, en el caso de nuestro país, veían en este tipo de mecanismos un riesgo potencial.

Agregó que la vecindad entre ambos países ha favorecido un proceso de "integración silenciosa" que históricamente inició con la construcción de las líneas ferroviarias que corrían entre el centro de México y el Sur de Estados Unidos. Antes de ello, México había mantenido una importante relación comercial con Europa, pero con los trenes Estados Unidos se posicionó como el principal centro comercial para nuestro país.

En distintos momentos de su historia, México y Estados Unidos realizaron distintos esfuerzos para favorecer su relación económica, a través de tratados que por las circunstancias políticas y sociales de la época no cristalizaron de forma permanente. Un esfuerzo sobresaliente se dio con el tratado iniciado en 1942 -en el marco de la posguerra- y que se prolongó hasta 1950, pero no fue sino hasta 40 años después, cuando en 1992 se formaliza el Tratado de Libre Comercio que, en forma amplia y formal, estableció instrumentos económicos de largo plazo.

Antes de 1950, ambos países tomaron dos caminos opuestos en materia económica; mientras Estados Unidos adoptó una política de liberalización comercial interna también fue el principal impulsor de las negociaciones multilaterales del GATT con el propósito de crear un orden económico internacional abierto, no discriminatorio y liberalizado que impidiera el resurgir de los nacionalismos económicos, de las contiendas y de las rivalidades económicas que causaron la Segunda Guerra Mundial.

Por su parte, México emprendió el cierre de su economía y cayó en un aislamiento económico que hizo que las conexiones con su vecino del norte se redujeran y estancaran, lo que le impidió aprovechar las ventajas de mecanismos como el Sistema Generalizado de Preferencias que por exigencia de la ONU se aplicó para que países en vías de desarrollo de África, Asia y América Latina introdujeran, en condiciones favorables, sus productos en el mercado de las naciones más desarrolladas.

En los años 60 las barreras arancelarias y no arancelarias que México erigió para proteger su economía empezaron a perder significado frente al nuevo proceso de integración silenciosa que se dio a partir del movimiento de personas entre los dos países, y que se hizo extensivo a las compras, productos, gustos e incluso cultura.

Más tarde, en la década de 1970 México inició la petrolización de su economía y del comercio exterior; de este modo, aunque en 1976 el petróleo representó menos de 20 por ciento del total de las exportaciones, para 1981 alcanzó el 61 por ciento. Esta petrolización se coligó con el incremento de la deuda externa y su posterior colapso en 1982, cuando quedó en evidencia que al agotarse el modelo de sustitución de importaciones, era necesario reorientar la economía más allá del petróleo y el mercado interno, lo que implicó aumentar las exportaciones al mercado estadounidense.

En este sentido, el doctor Riguzzi destacó que el grupo tecnócrata que acompañó al presidente Carlos Salinas de Gortari vio con interés el acuerdo que en 1987 formalizaron Estados Unidos y Canadá, con el que por primera vez ambos adoptaron un nivel de integración económica y comercial más amplio y conveniente, con beneficios comunes, y que sin duda alguna les dejó importantes enseñanzas para impulsar la formalización del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, que entró en vigor en 1994.